Campanario de Joapira


Uno de los rasgos más característicos de la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria es su campanario exento, separado de ella  más de cincuenta metros, y emplazado en la cima del volcán y Montaña Joapira, un espacio natural ligado a la iglesia tanto por pertenecer a su recorrido procesional como a su conjunto sacro. 

Este elemento no estuvo ausente en la primitiva ermita, siendo restaurado ya hacia 1776 aunque desconocemos sus características arquitectónicas iniciales. La construcción de la nueva iglesia hizo necesario también la construcción de un nuevo campanario que se realizaría en 1876; y al que contribuye la donación  con 3 onzas de oro del médico Gaspar Jerónimo Quintero. Esta edificación, al parecer se trataba de una torre diferente también a la actual, con dos cuerpos, con base cubica y dejando vista la cantería en sus esquinas. Ya en ruinas, en 1942-1944  con motivo de los trabajos  que se realizaron bajo el Mando Económico de Canarias, se contempló su reparación; siendo finalmente destruido aduciendo motivos de seguridad en 1954.

 La construcción del actual campanario data precisamente de un par de años antes, 1952, dado su estado ruinoso, con una petición  realizada por el párroco y el alcalde de la época a un acaudalado herreño residente en Cuba, Matías Castañeda Padrón;  quién con dinero propio y procedente de una colecta entre amigos y familiares propiciaría su construcción, con el envío de unas 90.000 pesetas. 

La obra la dirigiría de forma altruista el aparejador Federico Padrón; y en su construcción sería fundamental la aportación de los propios vecinos, tanto como mano de obra desinteresada como con la aportación de las bestias que acarrearían el material para su edificación.

Este campanario, ya el actual, dispone de tres cuerpos, con una base cruciforme, cúbico en el segundo y octagonal en el último. No se aleja de las principales características que configuran la arquitectura religiosa en El Hierro: desarrollo apaisado, austeridad y juego cromático entre la cal y la cantería. Un aspecto reseñable también es el contraste entre  el blanco del enlucido con el ocre de los sillares (esquinas), el encarnado del tejado y el tono  rojizo de la montaña de Joapira. 

Al parecer, la razón  de este singular emplazamiento fue para que el repicar de sus campanas se oyese en todo en el Valle del Golfo.
 
One of the main features of the Nuestra Señora de Candelaria Church is its free-standing bell tower, which is more than fifty metres away from it and which is on the summit of the volcano and Montaña Joapira, a natural area linked to the church both because it belongs to its processional route and its sacred complex.

This element was not absent from the primitive hermitage, being restored around 1776, although we do not know its former architectural characteristics. The construction of the new church also made it necessary to build a new bell tower, this one in 1876; and to which the donation of 3 ounces of gold by the doctor Gaspar Jerónimo Quintero contributed. This building, apparently was a different tower also to the current one, with two bodies, with a cubic base and leaving the stonework in its corners visible. Being already in ruins, in 1942-1944, and due to the works carried out under the Canary Islands Economic Command, the idea was to repair it. However, they demolished it for safety reasons in 1954.


The construction of the current bell tower was made in 1952, because of its ruinous state, thanks to a request made to a wealthy herreño living in Cuba, Matías Castañeda Padrón by the parish priest and the mayor of the time. He, with his own money and from a collection among friends and family would promote its construction, sent some 90,000 pesetas.

The work would be led generously by the quantity surveyor Federico Padrón and, in its construction, the contribution of the own neighbours would be fundamental, as much as disinterested manual labour as with the help of the beasts that would carry the material for its construction.

This bell tower, as it is today, has three bodies, with a cruciform base, cubic in the second one and octagonal in the last one. It is not far from the main characteristics that make up the religious architecture of El Hierro: landscape development, austerity and chromatic contrast between lime and stone. An additional factor to consider will be the contrast between the white of the plaster with the ochre of the ashlars (corners), the red colour of the roof and the reddish tone of the Joapira mountain.

It seems that the reason for this unique location was so that the ringing of its bells could be audible throughout the Gulf Valley.
 
*Texto traducido con la colaboración de la Escuela Oficial de Idiomas de Valverde, El Hierro